viernes, 10 de abril de 2009

Título propuesto por N.B. más argumentación

"SI FUERA CUENTO EL VERSO...Y VICEVERSA"

Empezar empecé como todos:
dibujaba la a, alta y gorda,
abecedario de pájaro y jaula,
y temblaba el papel
con bruscos movimientos
de la goma de borrar;
queso gruyere era la hoja
de tanto agujero por la tinta
(el corrector no existía).

Mis primeros mamarrachos
no eran pero parecían poesías.
Se los dediqué a una maestra.
Lloré ese día
y ella me consoló con su sonrisa.
(Mi única madre
era algo intangible pero visible:
la Poesía)

¿Y a quién le importa?
El tiempo todo lo devora,
y lo confieso:
más que en obsesión la poesía
se convirtió en amante esquiva,
y en compañía de la soledad
fue mi refugio
dulce y amargo de la vida.
Todos los días le escribo
algo nuevo y viejo;
cualquier hora es importante,
pero hay lugares y lugares:
el vacío lleno de la Biblioteca no me deja,
el baño a veces permite que el silencio
fume su segundo cigarrillo...

Y a nadie le confieso esta borrachera
de ser un minúsculo poeta (o pueta)
con un libro a cuestas, un blog,
premios amarillos
y sinsabores de antologías.

Sólo a uds., itinerantes de locura,
soñadores de mundos posibles
con lo imposible de la litera-tura,
les cuento esta mentira real de poesía,
desnudo como la lluvia
en mi departamento donde no caben
ni engaños ni conjeturas,
ni el cuerpo de una aguja
ni el de una hormiga bailarina...

Si quieren que me ría
primero les regalo
mis lágrimas de tinta,
y este título que quizá no merezca
ni piedad ni burla...

Y repregunto las preguntas del cuestionario
para hallar respuestas a lo que no lo tiene:
¿soy poeta o el sustantivo se borra
sin adjetivos que lo desmientan?;
¿bueno o malo?...
y el mundo es el ojo tuerto del universo.
¿Filosofías de café o sólo servilletas
para matar el tiempo?...

Este poema es un perro
que ni muerde ni ladra;
¿un perro del silencio?...

Estas incógnitas todavía no me salvan
de mirar mi cara en el espejo
y de no saber si habito
el vacío habitual del acertijo...

La poesía es un árbol
en mis labios de sombra;
la poesía es un fruto
y mis palabras raíces resecas,
flores marchitas...

Si fuera cuento el verso... y viceversa,
no importa quién lea o quién escriba,
importa que lo escrito no se muera.
El olvido es una puerta
que alguien abre pero nadie cierra...

Se qué no es Poesía -o poe-sía-,
pero prefiero ignorar esa respuesta
(sólo por ahora, sólo por ahora).

Darío Oliva
(N. B.)

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